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viernes, 4 de marzo de 2011

Los Diablos y Mascaritas de Luzón

Un grupo ataviado con negras vestimentas, cencerros y grandes cuernos recorren las calles del pueblo uniéndose a los participantes del carnaval acosando y tiznando con hollín a todas las personas que se encuentran a su paso.



Los diablos de Luzón son considerados como uno de los mejores patrimonios histórico culturales de la provincia de Guadalajara, y reconocido como el mejor carnaval de toda la Alcarria, por lo que han sido considerados Fiesta de interés turístico provincial, no existiendo constancia escrita de una fiesta etnográfica más vistosa en todo Guadalajara, constituyendo una ancestral tradición revivida por la Asociación Amigos de Luzón. Se conservan documentos en donde se puede datar el origen de esta fiesta al siglo XIV, aunque se puede adivinar que habría que remontarse mucho más para averiguar el origen real de dicha tradición Oculta durante un tercio de siglo, debido a la pérdida de tradiciones como consecuencia de la inmigración a las grandes urbes por parte de la población rural, y a la censura de los carnavales por la dictadura franquista; perdida casi irreparable de no ser por la memoria de los mas ancianos que nos revivieron los rituales y vestimentas que hacían falta para una restauración de la fiesta. Los diablos, representan el lado carnal del carnaval, el aspecto demoníaco, aprovechando las luces y sombras del crepúsculo realizan su aparición con la irremediable intimidación hacia aquellos que los ven por primera vez y a aquellos otros que a pesar de haberlos visto todavía no tienen muy claro si debajo de las vestimentas hay realmente personas. Así los diablos solo respetan a aquellos que van disfrazados, o son mascaritas, donde estos disfraces actúan a modo de protección con respecto al acoso de los diablos; sin embargo, a todos aquellos que no participan activamente en el carnaval, los diablos los atacan manchándoles con su inigualable marca de hollín y aceite, provocando numerosas escenas de miedo, haciendo caso omiso a edad, cargo, sexo o religión. Antiguamente se celebraba la fiesta el domingo, lunes, martes y primer domingo de cuaresma, actualmente se celebra el sábado de carnaval, invitando la Asociación Amigos de Luzón, organizadora de los actos, a una merienda cena a todos los participantes, para superar el trance de la visita de los diablos.


Fotografía de Sylvain Cherkaoui

La vestimenta de los diablos se compone de sayas y chaquetillas negras, el cinturón está recubierto por cencerros grandes, y en la testa unos cuernos de toro, todo el cuerpo visible está untado con una mezcla de hollín y aceite, manos, brazos y cara, en la boca una dentadura hecha de patata, y el calzado recubierto de tela negra, todo con la intención de resultar totalmente irreconocibles.

http://guirrio.blogspot.com/2007/02/guadalajara-los-diablos-de-luzn.html



Aquí podéis ver como se prepraran:

http://www.jesusfontecha.com/Diablos%20de%20Luzon.htm



Luzón buscó un valle para asentarse entre los ahora quemados pinares del antiguo Ducado de Medinaceli… por estas fechas, suele haber rastros de nieve en las umbrías de las empinadas calles, casi siempre en silencio. Esta quietud se rompe en carnaval cuando irrumpen en el pueblo una veintena de negras bestias con cuernos, son los diablos… el personaje del demonio está muy arraigado en la cultura popular y el carnaval, raro era el pueblo del Señorío de Molina en que no aparecían uno o dos diablos persiguiendo a la chiquilleríay arrojando ceniza a las mozas, también en los actos de la Loa a la Virgen de la Hoz (Ventosa) aparece el negro luzbel o en Setiles donde el día de los santos inocentes se hace el amo del pueblo.

En Luzón, los mozos acuden a vestirse a un lugar en principio secreto, se protegen la piel con cremas para luego tiznarse cara, cuello, brazos y manos de una mezcla de aceite quemado con hollín. Se visten con negras vestiduras una blusa y un faldón, en la cabeza unos enormes cuernos con almohadilla les serán atados a los hombros y la frente, todo ello tapado por un pañuelo hasta la nuca. Como remate, unos enormes cencerros llamados “trucos y cañones“ romperán el silencio de la tarde cuando los diablos bajen corriendo al caserío mordiendo un trozo de patata que les sirve para refrescarse.

Al llegar a la plaza, correrán entre las mascaritas y disfrazados asustando al personal y tiznando aquí y allá con su negro ungüento, sobre todo a las mozas. Una vez calmada la euforia, los diablos disfrazados recorrerán las frías calles al caer la tarde en una extraña e indefinible procesión que sólo se da en alguna pesadilla.

Merece la pena acercarse a Luzón, cuna del historiador provincial Francisco Layna Serrano y disfrutar de esta demoníaca fiesta. Tendrá lugar mañana 5 sobre las 16,00-17,00 horas.

http://www.guadalajaratradicional.net/calendarios/febrero/luzon/luzon.html

Botargas y Mascaritas de Almiruete



Las Botargas y las Mascaritas son los verdaderos protagonistas de los Carnavales de Almiruete (Guadalajara). El carnaval es preparado por los Botargas y Mascaritas durante todo el año.
Las máscaras son uno de los símbolos más característicos del carnaval y representan motivos campestres y pastoriles. Llegada la fiesta, las Botargas ataviadas con polainas, cencerros, abarcas, garrote, sombreros de diverso colorido atraviesan los campos y se aproximan al pueblo, para entrar en él bajo un ensordecedor estruendo provocado por los cencerros.



Las Botargas dan vueltas al pueblo haciendo sonar sus cencerros y en un momento dado recogen a las Mascaritas que salen de una de las casas del pueblo. Una vez juntos vuelven a la plaza cargados de pelusa ellos y confetis y papelillos de colores ellas, esparciéndolos entre los asistentes, acto lleno de risas y alegría distintivo de este Carnaval.



LOS BOTARGAS (mozos) llevan cubierta la cara con una careta figurativa, hecha normalmente por cada uno, en madera cuero o cartón, coloreada, con apariencia de animales, de elementos vegetales, o como duendes, diablos y otras fealdades. Cada año se elaboran caretas nuevas para la fiesta. Están vestidos con un gorro alto, en forma de mitra blanca con adornos policromos, camisa y calzón también blanco, llevando los mismos adornos. En el pecho y espalda llevan cruzada una faja negra, y encordados en la misma cintura, por la espalda, cuatro o cinco grandes cencerros armonizados. Calzan abarcas, en su mano lleva una garrota y se protegen las piernas con polainas negras de pastor.



LAS MASCARITAS (mozas) de Almiruete, son los otros personajes de la fiesta. Por su elegante y delicada indumentaria contrastan vivamente con la apariencia agreste de los Botargas. Son, sin duda, en su apariencia actual, una representación más evolucionada del carnaval. Llevan también la cara cubierta, con un lienzo pintado que las hace irreconocibles.
Sobre su cabeza un sombrero de campo, de amplio vuelo cubierto de tela blanca y adornado con flores. Traje del mismo color, con falda de amplio vuelo, y como adorno, flores y brotes de hiedra. Sobre él, un delantal con remates de puntillas del mismo color, y un amplio mantón de vivos colores por los hombros. Usan guantes, medias y zapatillas blancas.



El carnaval comienza a las 16 h. del sábado cuando, tras el toque del cuerno, aparecen los Botargas bajando en fila por alguno de los cerros que rodean el pueblo. Previamente, los Botargas se han vestido en un lugar secreto, ayudados a disfrazarse por antiguos botargas. Al llegar al pueblo, comienzan a desfilar en fila de a uno o por pares por las calles del pueblo. Hacen sonar sus cencerros acompasadamente, manteniendo el paso, aunque ese orden al desfilar no quita que alguno de los asistentes pueda recibir algún susto o remojón en las fuentes del pueblo.
Tras dar dos o tres vueltas a la plaza, los Botargas reanudan su recorrido por las calles para recoger a las Mascaritas, que les esperan en una casa del pueblo que sólo conocen los Botargas. En ese momento, cada Mascarita se empareja con un Botarga, y reanudan juntos su desfile por las calles, con las caras ocultas tras sus máscaras. En la última vuelta al pueblo, las Mascaritas recogen confeti, y los Botargas los juncos con la pelusa que, al llegar a la plaza, arrojarán a los asistentes como símbolo de fertilidad.



A continuación, Botargas y Mascaritas se quitan las caretas, que ya no volverán a utilizarse ni en este ni en carnavales venideros. Los Botargas cambian el gorro blanco por el sombrero negro, y llenan el botillo de vino que ofrecen a los asistentes. Estos, si los Botargas se despistan, pueden “robarles” el botillo y salir corriendo por el pueblo y fuera de él, hasta que los Botargas le atrapen y le lleven a la taberna, donde deberá invitar a los Botargas que le hayan cogido.
Mientras, en la plaza, hay bailes populares, a la vez que aparecen otros personajes característicos del carnaval de Almiruete, como la Vaquilla y el Oso con su Domador. Cada uno en su papel, estos personajes asustan y provocan a los asistentes. Aunque el protagonismo del carnaval lo tienen Botargas y Mascaritas, todo el que quiera puede disfrazarse como lo haría en cualquier otro carnaval.

Cuando pasa la tarde y hace rato que es de noche, los Botargas y Mascaritas van casa por casa del pueblo pidiendo el somarro. El somarro consiste normalmente en comida, que disfrutarán al llegar la noche en una cena a la que sólo asisten Botargas y Mascaritas. Del mismo modo que los lugares en los que se disfrazan, los Botargas y Mascaritas cenan en una casa presuntamente secreta, con el fin de que los que no se disfrazan no les quiten la cena o les tapen la chimenea.

http://www.almiruete.com/



En España subsisten numerosas celebraciones populares que remontan sus orígenes y fundamento a tiempos muy lejanos. Las fiestas del ciclo invernal, y especialmente el Carnaval, contienen elementos lúdicos y sociales profundamente arcaicos, difíciles de explicar y comprender hoy día y, precisamente por ello, sumamente curiosos e interesantes.

Situada en las estribaciones del Sistema Central, en la parte norte de la provincia de Guadalajara, la localidad de Almiruete vive un Sábado de Carnaval antiguo y vistoso. El núcleo de la fi esta consiste en el desfile de los llamados Botargas y las llamadas Mascaritas. Durante todo el año, los mozos y mozas que van a disfrazarse ese día preparan meticulosa y secretamente sus atavíos. Consisten éstos en llamativas y elaboradísimas máscaras en forma de animales (osos, jabalíes), seres antropomorfos, diablos o criaturas fantásticas; estas máscaras sólo las llevarán los mozos (Botargas), quienes visten además un traje blanco, con cencerros en la cintura, y polainas negras. Por su parte, las mozas (Mascaritas) aparecerán también enmascaradas completamente, pero con pañuelos de vivos colores estampados, con apenas unos agujeros para los ojos, y tocadas con sombreros de ala ancha, y vestidos y mantones muy finos y vistosos.

La esencia del evento consiste en que los Botargas presentan una apariencia agreste, animal, mientras que las Mascaritas simbolizan un carácter mucho más civilizado. Las explicaciones académicas para este contraste son numerosas y complejas, pero lo cierto es que la Antropología ha demostrado que este patrón de oposición entre dos principios elementales (hombre-mujer, salvaje-civilizado, etc.) es una constante universal en las fiestas ancestrales de todos los pueblos europeos y mediterráneos, y de los de otros continentes.

El desarrollo de la fiesta no puede ser más sencillo. El Sábado de Carnaval, a eso de las cuatro de la tarde, sonará un cuerno en la sierra: los Botargas bajan al pueblo desde un lugar “ignoto” de la montaña, ingresando a las calles por un rumbo que cambia todos los años y nadie conoce, con lo que aumenta la expectación entre quienes esperan. Aparecen sin grandes estridencias, lentamente y en fila india, haciendo únicamente sonar los cencerros que cuelgan de sus cinturones. Tras recoger a las Mascaritas, que les aguardan en un lugar secreto del caserío, cada Botarga se empareja con una Mascarita y recorren así el pueblo, lentamente y varias veces.

Tiene lugar así la interacción con vecinos y espectadores, arrojando confeti y pelusillas, haciendo bromas, burlas y gestos sencillos y graciosos, entre las risas y comentarios de todo el mundo. Viene después la ingesta multitudinaria de vino y el baile, cuestaciones, banquetes, etc.

La visita al Carnaval de Almiruete bien merece la pena. Sólo contemplar las máscaras de los Botargas resulta interesantísimo, pues la tradición exige confeccionar una nueva cada año, utilizando únicamente papel y elementos naturales como barro, hojas y madera. A escasos 110 kilómetros de Madrid, se tiene el privilegio de ser testigo de esta vieja y curiosa celebración, que conlleva desplazarse tanto en el espacio como en el tiempo. Este año, el Sábado de Carnaval es el próximo 5 de marzo.

http://www.edirectivos.com/blogs/2388-Jose-Miguel--Garcia-Campillo/18-02-2011/1382-Sabado-de-Carnaval-en-Almiruete-proximo-5-de-marzo

Carnaval carnaval


Ayer Jueves Lardero se daba comienzo al Carnaval 2011 con la tradicional merienda popular a base de tortillas y chorizos. Hoy desfilarán botargas de toda la provincia:

  • Vaquillones de Villares de Jadraque
  • Membrillera
  • Robledillo
  • Chocolateros de Cogolludo
  • Danzantes de Albalate de Zorita
  • Diablos y mascaritas de Luzón
  • Botarga infantil de Robledillo
  • Fuencemillán
  • Arbancón
  • Montarrón
  • Malaga del Fresno
  • Alarrila
  • Peñalver
  • Robledillo de Casados
  • Majaelrayo
  • Hita
  • Mazuecos
  • Beleña de Sorbe
  • Humanes
  • Mohernando
  • Razbona
  • Retiendas
  • Grupo Mascarones
  • Grupo de Lily
  • Guadalajara

Se realizará un pasacalles desde la calle Cifuentes hasta el Parque de la Concordia, donde a las 19,00 horas se anunciará el carnaval.

miércoles, 19 de enero de 2011

Tiempo de botargas

Fuente: www.guadaque.com

Al año nuevo se le recibe en muchos pueblos de Guadalajara con remiendos de colores, máscaras grotescas y sonido de cencerros. Son los botargas, curiosos personajes ancestrales que se desperezan en invierno, en los meses de enero y febrero y hasta la llegada del Carnaval, poniendo rostros rocambolescos a las supersticiones o sencillamente ridiculizando nuestros miedos.
El origen de estos botargas parece evidenciar una “teoría vegetal”, según defiende José Ramón López de los Mozos, incansable investigador sobre las costumbres, etnografía e historia de Guadalajara. “Serían una especie de genios del bosque, unos diosecillos de segunda categoría por así decirlo, que con sus saltos y los toques, por magia simpática, harían crecer las cosechas y por tanto el pueblo tendría cosechas más ricas y podría comer, siendo más felices”, apunta López de los Mozos. Una semilla de la antiquísima magia milenaria entre el hombre y la naturaleza parece mantenerse viva en varios pueblos de la provincia.

De esta manera, parece establecerse una raíz etnográfica desde una época prerromana, que luego se funde con otros ritos cristianos, y que ha sobrevivido a la modernidad, y el despoblamiento de las zonas rurales, más por querencia del costumbrismo que por la práctica efectividad de los rituales cuyo sentido se ha desmemoriado. De hecho, en muchos casos se trata más de una tarea de restauración que de permanencia de esta tradición. Es el caso del ‘Zarragón’ de Alarilla, que desapareció a mediados de los años setenta y en 1985 lo recuperó la Asociación Deportivo Cultural de la localidad. Esta es la primera botarga del calendario junto con la de Humanes, pues sale a la calle el mismo día 1 de enero.

De igual modo se rescató del olvido al botarga infantil de Robledillo de Mohernando, o la botarga de los casados en Málaga del Fresno, que desapareció en 1918, y regresó en 1997.

Máscaras y colores



Según el diccionario de la Real Academia, botarga sería el "vestido ridículo de varios colores que se usa en algunas representaciones teatrales", y además éste sería el nombre de la persona que porta el traje, que suele ser un hombre.

Efectivamente, los colores del traje son diversos y generalmente utilizan el rojo, verde y amarillo, al que acompañan de una máscara que normalmente es de facciones grotescas. Este personaje también suele llevar una porra o cualquier otro instrumento con el que asustar a los vecinos.

En el caso de la botarga de Retiendas, que sale a la calle el sábado y domingo posteriores al día 2 de febrero, la máscara es de cartón, aunque también las hay de cuero, como en Alarilla, o de aceite mezclado con tizne y betún, ungüento con el que cubren su rostro los Diablos de Luzón. Los vaquillones de Robledillo y de Villares lo hacen con un trozo de paño o saco al que hacen orificios para ver y respirar.

La botarga de Arbancón

En Arbancón, la tradición dice que nadie debe saber quién es el botarga, aunque hoy, por exclusión, todo el mundo lo sabe. Hace treinta o cuarenta años era más difícil porque todos los mozos querían ser botarga. Unos para no perder la tradición y otros para entrar en las alcobas de las mozas y sacarlas en camisón a la calle con el consentimiento de las madres.

Armado con una cachiporra y tapado con una careta de madera, la botarga comienza ‘incordiando’ por la mañana casa por casa a los vecinos hasta que le pagan una limosna.

En este pueblo las caretas son de madera y dejan una pequeña herida en el rostro del que se las pone. El movimiento continuo para hacer sonar los cencerros que llevan atados a la cintura y las carreras detrás de la chiquillería, convierten la fiesta en una auténtica proeza para el que se enfunda la careta.

En Arbancón hay un pequeño y hermoso museo donde pueden verse las máscaras que en su día hizo "El Mere", Hermenegildo Alonso, el mejor y último maestro en este arte que hubo en la provincia.

La botarga de Robledillo

Otro de los lugares en que se celebran botargas en estos días es Robledillo. Es una fiesta "colegiada" y "colegial" en el sentido de que son los niños los que se visten especialmente para este día y acompañan en grupo al botarga. Se celebra con motivo de la Fiesta de la Virgen de la Paz.

Recubierto de un traje multicolor en el cual se ven dibujados lagartos, cosidas serpientes, añadidos dragoncillos, una enorme cachiporra en las manos sirve para asustar al público que la mira, seguida de cerca por los niños, disfrazados de pastores y aldeanos antiguos, que danzan en su torno, cantan y llevan cestos para recoger las ofrendas de los vecinos. El botarga, que suele ser también un chaval adolescente, añade a su desfiguración un gran bigote que se pinta o pega sobre el labio. No lleva careta.

Pelusas de la fecundidad en Retiendas

La botarga de Retiendas sigue saliendo el sábado más cercano a la Candelaria. En su libro sobre las Fiestas Tradicionales de Guadalajara López de los Mozos nos cuenta en qué consiste esta larga y ancestral fiesta, la más pura quizás de todas las que llevan botarga incluida en estos días del invierno serrano. Dice que es de carácter agresivo y vestimenta similar a la de otras botargas serranas, estos es, con un traje de telas bastas de muchos colores, con cachiporra, castañuelas y cencerros a la cintura, cubriendo su rostro con una máscara.

El día de las vísperas sale ya, para acompañar a las autoridades a la iglesia, haciendo después una gran hoguera que a veces ha llegado a durar los cuatro días que suele durar la fiesta. La botarga salta sobre ella y se revuelca sobre sus cenizas llenando con ellas un saco y arrojándola luego a los niños y las mujeres. También va echando pelusa de espadaña, como si fuera una simienza propiciatoria del crecimiento vegetal y natural. El día de la celebración grande la botarga entra en el templo haciendo genuflexiones, y a la salida persigue a los asistentes y asusta a la chiquillería. Después tiene lugar la procesión de la Virgen de las Candelas, en la que la botarga se desplaza siempre dando la cara a la Virgen, y dándole "Vivas" y gritos en su homenaje.

Las Mascaritas de Almiruete

En Almiruete una veintena de mozos disfrazados con vestidos blancos, adornados con flores y cubiertos de máscaras descienden de la montaña, recorren las calles con sus sonoros cencerros y recogen a las mozas, también con el rostro cubierto y organizan un espectacular baile entre tiznes, carreras y pelusa como símbolo de fertilidad y algarabía por la llegada de la Primavera y la Cuaresma.

Pero si espectacular es el rito, las máscaras con las que estos jóvenes cubren su rostro son verdaderas obras de arte. Para su elaboración, los vecinos de este pueblo utilizan materiales que perfectamente pudieron ser empleados por sus antepasados hace novecientos años. Madera, hojas de árbol, plumas y telas son las materias primas más frecuentes, aunque también los hay que confeccionan sus caretas con hojas o con finas lajas de pizarra.

La de Razbona trae la suerte



Este año como todos los anteriores en un pequeño pueblo cercano a Humanes de Mohernado llamado Razbona, sobre las 11 de la mañana del Día de Reyes veremos aparecer a un extraño y llamativo enmascarado con cuernos y vestimenta morada y roja que probablemente se te acercará golpeándote suavemente con una maza de madera y haciéndote gestos hacía un sencillo puchero que lleva en la mano… si le das unas monedas habrás vivido una situación que se viene dando hace cientos de años: aseguran que da buena suerte.

La Fiesta del Santo Niño

El domingo siguiente al día de Reyes se celebra, como cada año, la fiesta del Santo Niño en Valdenuño Fernández, declarada de Interés Turístico Provincial. Se trata de una tradición ancestral que ejecutan ocho danzantes mozos del pueblo y la botarga, personaje espectacular que recorre el pueblo bailando y pidiendo la voluntad.

Las danzas son de paloteo y su origen posiblemente sea celtibérico. L a botarga baila ante la imagen del Santo Niño, colocada sobre las andas, junto al altar. Lo hace sin careta, varias veces a lo largo de la misa, saltando y dando pasos hacia delante y hacia atrás. También bailaba en la procesión, delante de la imagen y sin darla nunca la espalda, aunque el desentendimiento con el párroco en los últimos años ha acabado con la actuación en la Iglesia.

Estas son solo algunas descripciones de las fiestas de las botargas, aunque se quedan muchas otras en el tintero, pero tal y como asegura el cronista provincial, Antonio Herrera Casado que “la botarga de la tierra de Guadalajara no admite explicaciones eruditas: es como es, y hay que ir a verla”, así que el mejor relato será avanzar sus citas en el calendario.

LAS BOTARGAS DE LA PROVINCIA

ENERO
Día 1: Alarilla. “El Zarragón” (Botarga), Humanes de Mohernando. “La Botarga” y Robledillo de Mohernando. “La Botarga de casados”.

Día 6: Razbona. “La Botarga”.

Día 9: Valdenuño Fernández. Fiesta del Niño Perdido. “Botarga” y Danzantes

Días 19 y 20: Montarrón. Botarga de San Sebastián y reparto de “caridades”

Día 22: Fuencemillán. “Botarga” de San Pablo. Degustación de migas

Día 23: Mohernando. San Sebastián. “La Botarga” y “caridades; y Robledillo de Mohernando. Botarga infantil.

Día 24 y 25: Mazuecos. Soldadesca y “Botarga” de la Virgen de la Paz

Día 30: Málaga del Fresno. “Botarga” y “mujigangas” de casados

FEBRERO
Día 2: Arbancón. “Botarga” de la Candelaria.

Día 3: Albalate de Zorita. “Botargas-danzantes” de San Blas: Peñalver. “Botarga” de San Blas; y Torrejón del Rey. “La Rueda”

Día 6: Retiendas. Botarga de la Candelaria.

Día 13: Málaga del Fresno. Fiesta de las águedas.

MARZO
Día 4 (viernes de carnaval): Guadalajara. Anuncio del Carnaval y. Salida del “Lilí”

Día 5 (sábado de carnaval): Almiruete. “Botargas” y “Mascaritas”; Luzón. “Los Diablos”; Robledillo de Mohernando. “Los Vaquillones”; y Villares de Jadraque. “Vaquillones” y “Zorramangos”.


http://www.guadaque.com/index.php?option=com_content&view=article&id=15407:tiempo-de-botargas&catid=41:latest-news&Itemid=190